Diez novelas de Galdós a los cien años de su muerte

Se cumplen cien años de su muerte y eso hace de este 2020 el año perfecto para releer las novelas de Galdós, un escritor de los grandes, cuya fama y estima nunca han desaparecido pero sí han vivido algunos altibajos.

En 1913, casi toda la intelectualidad española, incluyendo a las nuevas figuras como Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Jorge Guillén o Moreno Villa, cerraron filas para apoyar su candidatura al Premio Nobel de Literatura. Doce años antes, el estreno de Electra en los teatros de Madrid había generado ovaciones cerradas y comentarios de un entusiasmo hiperbólico, como este de Azorín:

Saludemos a la nueva religión, Galdós es su profeta; el estruendo de los talleres, sus himnos; las llamaradas de las forjas, sus luminarias.

Cernuda era fanático admirador y Max Aub llegó a compararlo con Cervantes, pero el avance del siglo XX, el cambio de tendencias y la animadversión que siempre generó en la España más clerical y conservadora lo fueron relegando a un lugar secundario. Ya hace medio siglo, cuando se celebraron los cincuenta años de su muerte, se hacían llamamientos para sacarlo del olvido:

sobre Galdós y su obra ha venido pesando, más tiempo de lo que fuera justo, el desdén o la indiferencia, y ya no sólo porque las corrientes del gusto iban por otros rumbos en la novela y en la prosa, sino también y al mismo tiempo a causa de una actitud generalizada en la estimativa del siglo XIX.

Hoy la opinión de Galdós es en general muy positiva, aunque no tanto como la que sienten los ingleses por Dickens o los franceses por Víctor Hugo. Ahora que se avecina un año de fastos y cuidadas reediciones es el momento de volver a elevar a Galdós al lugar de donde nunca debió bajar.

Sin embargo, ante un escritor tan prolífico que produjo casi cien novelas, cabe preguntarse cuáles leer o por dónde empezar. Vamos a dejar a un lado los prolíficos Episodios nacionales, a los que dedicaremos otro artículo, y trataremos de responder a estas cuestiones seleccionando diez libros de Galdós que incluyan todas sus etapas. Y que son indudablemente magistrales.

La Fontana de Oro, 1870

La Fontana de Oro fue la primera de sus novelas y resultó un anticipo claro de los Episodios Nacionales, que empezarían a publicarse un par de años después.

Se trata de una novela histórica escrita en 1869, que cuenta una historia de amor ambientada en los años del trienio liberal (1820–1823). El joven liberal Lázaro y la huérfana Clara, sujeta a un tío cascarrabias de ideología absolutista, viven un romance tan difícil de llevar a buen fin como el proyecto progresista en que andaba embarcada España.

Y para describirlo encontramos un Galdós de prosa animada, alegre y optimista. Así describe el Madrid del cambio de régimen en el primer capítulo de la novela:

¡Años de muchos lances fueron aquéllos para la destartalada, sucia, incómoda, desapacible y oscura villa! Sin embargo, no era ya Madrid aquel lugarón fastuoso del tiempo de los reyes tudescos: sus gloriosas jornadas del 2 de Mayo y del 3 de Diciembre, su iniciativa en los asuntos políticos, la enaltecían sobremanera. Era, además, el foro de la legislación constituyente de aquella época, y la cátedra en que la juventud más brillante de España ejercía con elocuencia la enseñanza del nuevo derecho.

Siendo una de las novelas más populares del autor canario, es fácil encontrarla en múltiples ediciones, como esta de bolsillo de Alianza editorial que ilustra su portada con el café en el que transcurre la mayor parte de la novela.

La Fontana de Oro

La Fontana de OroBenito Pérez GaldósTapa blanda. 480 páginas. Alianza Editorial.Comprar

Doña Perfecta, 1876

Otro romance, escrito seis años más tarde y ambientando en la España profunda contemporánea de Galdós, y quizá también contemporánea nuestra.

Gran admirador de Shakespeare, Galdós adapta aquí el dilema de Romeo y Julieta mientras ilustra el choque entre la España moderna de la ciudad y los negocios, simbolizada por el personaje del ingeniero Pepe Rey, y la España del atraso, la de la iglesia y el campo, personificada en el genial y terrible personaje de Doña Perfecta. Veamos un ejemplo de cuando empiezan las tiranteces:

¿Y qué le parece al señor don José nuestra querida ciudad de Orbajosa? —preguntó el canónigo, cerrando fuertemente el ojo izquierdo, según su costumbre mientras fumaba.
—Todavía no he podido formar idea de este pueblo —dijo Pepe—. Por lo poco que he visto, me parece que no le vendrían mal a Orbajosa media docena de grandes capitales dispuestos a emplearse aquí, un par de cabezas inteligentes que dirigieran la renovación de este país, y algunos miles de manos activas. Desde la entrada del pueblo hasta la puerta de esta casa he visto más de cien mendigos. La mayor parte son hombres sanos y aun robustos. Es un ejército lastimoso cuya vista oprime el corazón.
—Para eso está la caridad —afirmó don Inocencio—.

La crítica siempre ha estimado a Doña Perfecta como una de las mejores novelas de Galdós, y a los dos protagonistas entre sus personajes más redondos.

Está disponible en la colección Letras Hispánicas de Cátedra, en edición de Ignacio Javier López, catedrático especialista en la literatura del XIX y actual director del Departamento de Lenguas Romances de la Universidad de Pensilvania.

Doña Perfecta

Doña PerfectaBenito Pérez GaldósTapa blanda. 408 páginas. Alianza editorial.Comprar

Marianela, 1878

Más alejado de la política y las oscuras fuerzas en conflicto, Galdós produce aquí una tragedia de tintes universales.

Marianela, o simplemente Nela, es una muchacha joven, vivaracha, noble y poco agraciada físicamente. Pablo es un hombre ciego de quien ella hace de lazarillo. Entonces llega al pueblo un médico, Teodoro Golfín. Es un hombre racional y curioso. Trae métodos nuevos que, dice, pueden curar la ceguera de Pablo. Es también un buen observador:

No, señor: la Nela no es tonta ni mucho menos. Si alguien se hubiera tomado el trabajo de enseñarle alguna cosa habría aprendido mejor que la mayoría de los chicos. La Nela tiene imaginación; por tenerla y carecer hasta de la enseñanza más rudimentaria, es sentimental y supersticiosa […] se halla en la situación de los pueblos primitivos […] en la época del pastoreo.

En Marianela despliega Galdós, que a estas alturas es ya un maestro, una nueva hondura psicológica para describir a los personajes. Escribe con su estilo naturalista canónico, ese que le atribuyen todos los manuales. Parece un Zola español en pleno uso de sus poderes. Marianela, mucho tiempo considerada una obra menor o reducida a lectura escolar, es una de sus mejores novelas y está disponible también en la colección Letras Hispánicas, de Cátedra. La edición es de Francisco Caudet, uno de los más reputados especialistas en literatura naturalista del XIX, y precisamente en Zola y Galdós.

Marianela

MarianelaBenito Pérez GaldósTapa blanda. 256 páginas. Cátedra.Comprar

La desheredada, 1881

Tenía 66 años y toda una exitosa carrera a sus espaldas, pero en lugar de retirarse o vivir de su fama inició Galdós una nueva etapa. La mejor, a juicio de sus críticos, y una de las más prolíficas, la de las llamadas novelas contemporáneas.

La desheredada, segunda de esa serie, cuenta la historia de Isidora, una mujer que llega a Madrid desde Tomelloso con la esperanza de hacerse acreedora de una herencia nobiliaria, pero sólo se encuentra con personajes ruines y falsos, y con los más bajos fondos de la capital.

Aquel día estrenaba unas botas. ¡Qué bonitas eran y qué bien le sentaban! Esto pensó ella poniéndoselas y recreándose en la pequeñez y configuración graciosa de sus pies, y dijo para sí con orgullo: «Hoy, al menos, no me verá con el horrible calzado roto que traje del Tomelloso». La vergüenza que sintió al mirar las botas viejas que en un rincón estaban, también muertas de vergüenza, no es para referirla. Juró dar aquellos miserables despojos al primer pobre que a la puerta llegase.

Galdós se vuelve más mordaz que nunca para retratar la mendacidad de unos personajes a los que sólo preocupan las apariencias, y construye, además de a Isidora, otros dos clásicos de su colección: el de Don José Relimpio, padrino de la protagonista, y el de la Sanguijuelera, tía de Isidora. Hoy no lo valoramos en su justa medida, pero baste leer esta frase de Azorín para darnos cuenta del choque que en su día supuso su publicación:

Galdós se ha echado en la corriente; ha publicado un programa de literatura incendiaria, su programa de naturalista: ha escrito en 507 páginas la historia de una prostituta.

Meticulosamente planeada tanto en su estructura como en los más pequeños detalles, La desheredada, comparada a veces con obra de Balzac y Víctor Hugo, se alza entre los libros de Galdós más leídos y aplaudidos.

La edición en Letras Hispánicas está al cuidado de Germán Gullón, catedrático emérito de Literatura Española y miembro del Amsterdam School for Cultural Analysis.

La desheredada

La desheredadaBenito Pérez GaldósTapa blanda. 512 páginas. Cátedra.Comprar

Fortunata y Jacinta, 1887

Galdós era capaz de escribir y revisar una novela en un mes, como veremos más abajo cuando hablemos de Miau. Pues bien, dedicó más de un año y medio a producir el manuscrito de Fortunata y Jacinta, que no por nada ha sido considerada, desde su publicación, como su obra maestra.

Se trata de una obra colosal, polifónica, un mundo en sí misma. Subtitulada Dos historias de casadas, su argumento parte de un triángulo amoroso, pero en una novela de este calibre de poco sirve intentar hacer una sinopsis. Por ella pululan decenas de personajes trabajados al detalle, algunos de los cuales podrían protagonizar una novela por sí mismos. Hondos retratos psicológicos van creando ese tipo de familiaridad entre relato y lector que sólo las grandes novelas saben hacer y, de fondo, Galdós describe a la perfección la intensa etapa revolucionaria del Sexenio Democrático.

Iba Jacinta tan pensativa, que la bulla de la calle de Toledo no la distrajo de atención que a su propio interior prestaba. Los puestos a medio armar en toda la acera desde los portales a San Isidro, las baratijas, las panderetas, la loza ordinaria, las puntillas, el cobre de Alcaraz y los veinte mil cachivaches que aparecían dentro de aquellos nichos de mal clavadas tablas y de lienzos peor dispuestos, pasaban ante su vista sin determinar una apreciación exacta de lo que eran.

Estamos hablando de una algo muy serio, de una novela que está a la altura de La Regenta (publicada pocos años antes), Guerra y paz o Los miserables.

Dividida en cuatro libros de unas 300 páginas cada uno, hoy la mayoría de las editoriales la publican en dos tomos.

Fortunata y Jacinta, I: Dos historias de casadas

Fortunata y Jacinta, I: Dos historias de casadasBenito Pérez GaldósTapa blanda. 872 páginas. CátedraComprar

Por su estudio previo y por incluir todas las correciones que hizo Galdós a pie de imprenta, recomendamos la de Cátedra, al cuidado de Francisco Caudet.

Fortunata y Jacinta, II: Dos historias de casadas

Fortunata y Jacinta, II: Dos historias de casadasBenito Pérez GaldósTapa blanda. 792 páginas. Cátedra.Comprar

Miau, 1888

Igual que su admirado Lope de Vega, Galdós escribía con tal facilidad que en poco más de un mes era capaz de poner en pie una novela, escribir una segunda versión corregida y realizar aún grandes cambios durante las pruebas de imprenta.

Miau se gestó de esa manera y quizá por esa razón, y por publicarse un año después que Fortunata…, el propio autor la consideraba una obra menor. Por suerte hubo críticos, de la categoría de José María Pereda y Leopoldo Alas, Clarín, que corrigieron pronto este error de apreciación. Galdós estaba en lo más alto de su carrera, como demuestra con el mismo comienzo de la novela:

Ningún himno a la libertad, entre los muchos que se han compuesto en las diferentes naciones, es tan hermoso como el que entonan los oprimidos de la enseñanza elemental al soltar el grillete de la disciplina escolar y echarse a la calle piando y saltando. La furia insana con que se lanzan a los más arriesgados ejercicios de volatinería, los estropicios que suelen causar a algún pacífico transeúnte, el delirio de la autonomía individual que a veces acaba en porrazos, lágrimas y cardenales, parecen bosquejo de los triunfos revolucionarios que en edad menos dichosa han de celebrar los hombres…

Ambientada en su Madrid contemporáneo (conocido desde entonces como el Madrid de Galdós) la novela es una sátira de la exagerada y perniciosa burocracia de la Restauración, donde ser un cesante (funcionario cesado de empleo y parte de sueldo) como el protagonista, Ramón Villaamil, era la mayor de las tragedias.

Por sus páginas aparece una amplia galería de personajes que acompañan al héroe venido a menos, y entre los que destaca uno, Luisito Cadalso, nieto del protagonista, celebrado desde siempre como uno de los más entrañables personajes galdosianos.

Miau está disponible en la colección Letras Hispánicas, en cuidada edición de Francisco Javier Díez de Revenga, catedrático de literatura española en la Universidad de Murcia.

Miau

MiauBenito Pérez GaldósTapa blanda. 424 páginas. Cátedra.Comprar

Tristana, 1892

La crítica agrupa las novelas de Galdós, desde 1891, con la publicación de Ángel Guerra, en el grupo del «ciclo espiritualista». Tristana es la segunda de ese ciclo, aunque por su contenido se podría calificar también como prototipo de novela feminista.

Cuenta la historia de una mujer «que no quiere ser amante ni esposa», que se revela contra el rol que la sociedad le otorga y contra unos hombres que, vengan de donde vengan, sólo buscan aprovecharse de su condición de huérfana. La pobre Tristana se ilusiona cuando cree que encuentra la dulzura y el amor, para luego decepcionarse, una y otra vez.

Él iba de capa, ella de velito y abrigo corto, de bracete, olvidados del mundo y de sus fatigas y vanidades, viviendo el uno para el otro y ambos para un yo doble, soñando paso a paso, o sentaditos en extático grupo. De lo presente hablaban mucho; pero la autobiografía se infiltraba sin saber cómo en sus charlas dulces y confiadas, todas amor, idealismo y arrullo, con alguna queja mimosa o petición formulada de pico a pico por el egoísmo insaciable, que exige promesas de querer más, más, y a su vez ofrece increíbles aumentos de amor, sin ver el límite de las cosas humanas.

Ambientada en el castizo barrio de Chamberí, Tristana es sin duda uno de los libros de Galdós más aclamados por los críticos de todas las épocas. María Zambrano la tenía en tan alta estima que dijo que «merecería ser la obra única de un autor», y también figuraba entre las favoritas de Luis Buñuel, que dirigió una adaptación –muy libre– en 1970, después de haber hecho lo propio con Nazarín y Viridiana.

Tristana

TristanaBenito Pérez GaldósTapa blanda. 256 páginas. Alianza editorialComprar

Misericordia, 1897

La historia de Benina, criada de unos amos orgullosos, mujer que se ve obligada a mendigar para sobrevivir pero que, pese a todo, rebosa dignidad, es el hilo central de otra de las grandes novelas de Galdós, Misericordia, publicada a las puertas casi del nuevo siglo.

Transcurre también en el Madrid galdosiano, pero no en el de los burgueses o los literatos o los aristócratas venidos a menos, sino en el de los bajos fondos. Uno de esos comienzos entrañables de Galdós abre la novela con brío, y apunta ya por dónde irán las cosas:

Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián… mejor será decir la iglesia… dos caras que seguramente son más graciosas que bonitas: con la una mira a los barrios bajos, enfilándolos por la calle de Cañizares; con la otra al señorío mercantil de la Plaza del Ángel. Habréis notado en ambos rostros una fealdad risueña, del más puro Madrid, en quien el carácter arquitectónico y el moral se aúnan maravillosamente.

Para recrear esos barrios bajos de la calle Cañizares realizó Galdós minuciosas investigaciones, hasta el punto de a acompañar a la policía a las «casas de dormir», de disfrazarse de médico de la Higiene municipal y de ganarse la confianza de administradores de casas pobres, donde se hacinaba el proletariado más ínfimo.

El resultado es un libro único, universal y, a pesar de toda la miseria que lo impregna, optimista. La edición de Cátedra en Letras Hispánicas está al cuidado de Luciano García Lorenzo, uno de los reputados expertos en los estudios galdosianos.

Misericordia

MisericordiaBenito Pérez GaldósTapa blanda. 392 páginas. Cátedra.Comprar

El abuelo, 1897

Novela que también tuvo un exitosa adaptación cinematográfica, esta vez a mano de José Luis Garci, y escrita en el mismo año que Misericordia, El abuelo cuenta la historia del conde de Abrit, indiano fracasado que, casi ciego, vuelve a España cuando se entera de la muerte de su único hijo.

De estilo dialogado, que se lee casi como una obra de teatro, El abuelo es una de las novelas más dramáticas de Galdós. Supuso el final de su ciclo espiritualista y lo impregna de sus temas clásicos: un desprecio poco disimulado al presente, causa de amargo pesimismo, y una búsqueda inevitable, muchas veces a través de la ironía, de un futuro mejor.

GREGORIA.— Yo digo lo que tú: el pobre D. Rodrigo viene a que le demos de comer.
VENANCIO.— Así lo pensé cuando supe su viaje.
GREGORIA.— Es cosa averiguada que no ha traído de América el polvo amarillo que fue a buscar.
VENANCIO.— Ha traído el día y la noche. Cuando embarcó para allá, había desperdigado toda su fortuna… Esperaba recoger otra, que le ofreció el Gobierno del Perú por las minas de oro que allá tuvo su abuelo, el que fue Virrey… Pero no le dieron más que sofoquinas, y ha vuelto pobre como las ratas, enfermo y casi ciego, sin más cargamento que el de los años, que ya pasan de setenta. Luego, se le muere el hijo, en quien adoraba…

Se publicó un año antes de la pérdida de las colonias, que prácticamente prefigura con el lúcido pesimismo de su extraordinario protagonista. Algunos críticos la han comparado con El rey Lear, y otros han subrayado sus tintes autobiográficos. Publicada en distintas ediciones, recomendamos nuevamente la de Cátedra, a cargo de Rosa Amor del Olmo, doctora en Filosofía y Letras y directora de la Revista Isidora de Estudios Galdosianos.

El abuelo

El abueloBenito Pérez GaldósTapa blanda. 392 páginas. Cátedra.Comprar

El caballero encantado, 1909

Pasaron los años y llegaron nuevas modas literarias, y el estilo realista que había liderado Galdós durante décadas pasó a mejor vida. Empezó la época del modernismo, triunfaron los autores del 98, del realismo se pasó a lo onírico y lo real-maravilloso. Y Galdós, lejos de lo que le achacaron algunos de sus críticos, se adaptó y siguió siendo Galdós, dando cabida a nuevas formas e ideas.

Yo no soy de la justicia; soy de más abajo; pertenezco á la última fermentación de la podredumbre del Reino… Ya ve usted por mi pelaje cómo acaban los que, enseñando á la infancia, allanamos el suelo para cimentar y construir la paz, la ilustración y la justicia…

En El caballero encantado introdujo elementos fantásticos, convirtiendo a un conde venido a menos, por arte de un encantamiento, en un humilde peón obligado a trabajar en el campo. En ese nuevo mundo, desconocido para él, el marqués tendrá que buscar, como la España de su tiempo, su propia regeneración.

El caballero encantado

El caballero encantadoBenito Pérez GaldósTapa blanda. 400 páginas. Ediciones Akal.Comprar

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