Trece libros de cuentos, clásicos y modernos, para disfrutar de la lectura

En una época donde las novelas dominan a su antojo el mundo de la ficción, muchos miran a los libros de cuentos con recelo, como si fueran obras menores, ejercicios o borradores. Sin embargo, no son pocos los autores ilustres a los que la escritura de cuentos se les hacía más dificultosa, por cuanto exige un nivel de precisión y condensación más elevado, por cuanto impide irse por las ramas. Así han hablado, por ejemplo, Faulkner o Maupassant. En un cuento todo añadido debe justificarse.

Decía Cortázar que las novelas destacan en la creación mundos y de personajes, mientras los cuentos son mejores a la hora de recrear situaciones. No debemos elegir. Ambos géneros, en una forma o en otra, llevan siglos con nosotros y el motivo es que los dos tienen cosas que aportar.

Los cuentos son perfectos para conocer autores nuevos, para identificar su estilo y sus temas de interés, para saber si merecerá la pena invertir más tiempo en la lectura de novelas largas. Aquí citamos varias formas de adentrarse en las obras de Roberto Bolaño o Marguerite Yourcenar. Por supuesto, también pueden servir para lo contrario, para terminar de conocer los recovecos literarios de un autor cuyas novelas ya conocemos.

Mientras que muchos novelistas han sido también grandes cuentistas, también existen autores que han hecho del cuento su principal vehículo literario, o incluso el único. Es el caso de algunos de los más grandes. Ray Bradbury, pese a que su novela Fahreheit 451 alcanzara gran fama, fue siempre un escritor de relatos breves. Raymond Carver sólo escribió cuentos, y dijo en alguna ocasión que las novelas lo desorientaban. Autores clásicos como Chejov o Kafka fueron mucho más prolíficos en las distancias cortas del cuento. Y el más grande todos, Jorge Luis Borges, consideraba vulgar escribir una obra de más de diez páginas.

El cuento, en otras palabras, no es un género menor, y en forma de cuento están algunas de las mejores páginas que se han escrito y se siguen escribiendo. Vamos a descubrirlas.

El gaucho insufrible, de Roberto Bolaño

Dice Jorge Carrión que Roberto Bolaño fue mejor novelista que escritor de cuentos, pero esto poco dice en detrimento de sus relatos. Estamos hablando del primer clásico del siglo XXI, del autor de la novela que hasta el momento es la obra cumbre de nuestro siglo.

Además de sus dos grandes novelas, y de sus magníficas novelas cortas, Bolaño escribió cuentos maravillosos que son la mejor puerta de entrada a su obra. Si la descomunal longitud de Los detectives salvajes o 2666 te echa para atrás, empieza por un volúmen como Llamadas telefónicas, Putas asesinas o El gaucho insufrible, que además incluye un par de escritos donde el chileno deja jugosas opiniones literarias.

Kafka comprendía que los viajes, el sexo y los libros son caminos que no llevan a ninguna parte, y que sin embargo son caminos por los que hay que internarse y perderse para volverse a encontrar o para encontrar algo, lo que sea, un libro, un gesto, un objeto perdido, para encontrar cualquier cosa, tal vez un método, con suerte: lo nuevo, lo que siempre ha estado allí.

El gaucho insufrible fue la última publicación de Bolaño en vida. El que inaugura y da nombre al libro cuenta la historia de un porteño que decide huir a la pampa tras el enésimo colapso económico de la Argentina. Allí, en una vieja estancia abandonada y ruinosa, en un pedazo de Argentina que parece haberse borrado "no sólo del mapa sino de la memoria", se pone a vivir como un gaucho o como lo que él cree que debe ser un gaucho, que no es más que una imagen que ha sacado de los cuentos de Borges.

… el potro no parecía interesado en cubrir a la yegua y en varios kilómetros a la redonda no encontró a ningún otro dispuesto a hacerlo, pues los gauchos habían vendido sus caballos al matadero y ahora andaban a pie o en bicicleta o pedían autostop por las interminables pistas de la pampa.

Lo que dice Jorge Carrión, por cierto, es parte de un volumen llamado Bolaño Salvaje, un libro que hará las delicias de los bolañistas pero que es mejor dejar para el final, leerlo sólo después de haber leído los cuentos, los poemas, las novelas y ese enorme río desbocado llamado 2666.

El gaucho insufrible

El gaucho insufribleRoberto BolañoTapa blanda. 128 páginas. Alfaguara.Comprar

Cuentos completos, de Marguerite Yourcenar

La autora belga Marguerite Yourcenar es una de nuestras favoritas en Exploralibros. La hemos recomendado en nuestro compendio de novelas históricas y la hemos citado en nuestras novelas escritas por mujeres. La tenemos en mente también para futuras listas que estamos preparando.

Y es que la autora de obras maestras como Memorias de Adriano y Opus Nigrum fue también una prolija cuentista. Escribió cuentos a lo largo de toda su vida y no dejó nunca de reescribirlos con una minuciosidad casi enfermiza. A veces imaginaba un cuento o anotaba una idea y se dejaba escrito a sí misma que ya lo escribiría más adelante, cuando hubiera desarrollado "herramientas narrativas". Otras veces los esciribó cuando era joven e inexperta y luego los fue "arreglando", como si de esculturas se tratara, hasta dejarlos brillantes y perfectos.

Todas las estrellas concentraban su fulgor en el interior del palacio de las mujeres. Los mercaderes penetraron en el patio de honor para resguardarse del viento y del mar, pero las mujeres, asustadas, se negaban a recibirlos y ellos se desollaron en vano las manos a fuerza de llamar a las puertas de acero, relucientes como la hoja de un sable.

Yourcenar escribe con la aparente sencillez de los narradores clásicos, cuenta las historias como se han contado siempre, el cual es uno de los artificios narrativos más difíciles de dominar. Pero luego vuelve sobre sus palabras y las recubre de un tamiz de sensibilidad que va sedando al lector hasta ganárselo por completo.

Avanzaban lentamente, pues Wang-Fô se detenía durante la noche a contemplar los astros y durante el día a mirar las libélulas. No iban muy cargados, ya que Wang-Fô amaba la imagen de las cosas y no las cosas en sí mismas, y ningún objeto del mundo le parecía digno de ser adquirido a no ser pinceles, tarros de laca y rollos de seda o de papel de arroz. Eran pobres, pues Wang-Fô trocaba sus pinturas por una ración de mijo y despreciaba las monedas de plata.

Sus cuentos, variados y siempre exquisitos, están disponibles al completo en una cómoda –y barata– edición de DeBolsillo. No hay excusa para no sumarse al culto de Yourcenar.

Cuentos completos

Cuentos completosMarguerite YourcenarTapa blanda. 528 páginas. DeBolsillo.Comprar

El Aleph, de Jorge Luis Borges

Dijo René Magritte que "cada pintura terminada es una sorpresa y el primero en sorprenderse es su creador". Muchos autores han dicho frases parecidas y eso evidencia la dificultad de mantener el control sobre la propia creación. Es difícil, sin embargo, imaginar a Borges sorprendido por su propia escritura. Es difícil entender, en general, cómo se puede llegar a escribir así:

Venía de las selvas inextricables del jabalí y del uro; era blanco, animoso, inocente, cruel, leal a su capitán y a su tribu, no al universo. Las guerras lo traen a Ravena y ahí ve algo que no ha visto jamás, o que no ha visto con plenitud. Ve el día y los cipreses y el mármol. Ve un conjunto que es múltiple sin desorden; ve una ciudad, un organismo hecho de estatuas, de templos, de jardines, de habitaciones, de gradas, de jarrones, de capiteles, de espacios regulares y abiertos. Ninguna de esas fábricas (lo sé) lo impresiona por bella; lo tocan como ahora nos tocaría una maquinaria compleja, cuyo fin ignoráramos, pero en cuyo diseño se adivinara una inteligencia inmortal.

La historia de Droctulft, un longobardo que abandona a los suyos cuando vislumbra la ciudad romana, habría justificado una novela en las manos de un escritor normal. A Borges se le queda en un par de páginas. Luego la pone del revés y pasa al siguiente, que puede ser Los teólogos, un cuento que hace pedazos el fanatismo religioso, o Deutsches Requiem, del que Ricardo Piglia dijo, con razón, que explica el nazismo mejor que toda una bibliografía universitaria.

Algunos todavía se preguntan por qué Borges nunca publicó una novela. Es obvio: la densidad con que escribía lo hacía no sólo imposible sino innecesario.

El Aleph es su gran libro de cuentos, pero cualquier otro podría haber llenado esta lista. Ficciones, Historia universal de la infamia, El libro de arena… sírvase cualquiera y estará leyendo al mejor cuentista que ha conocido el mundo.

El Aleph

El AlephJorge Luis BorgesTapa blanda. 216 páginas. DeBolsillo.Comprar

Cuentos completos, de Flannery O’Connor

Dice Gustavo Martín Garzo, en el prólogo a los Cuentos Completos de Flannery O’Connor publicados por la editorial Tusquets, que la suya es "una de las obras más intensas, perturbadoras y bellas que se han escrito jamás".

Autora del sur de los Estados Unidos, O’Connor tenía convicciones católicas y una elevadísima erudición literaria. Murió, presa de una terrible enfermendad, con sólo treinta y nueve años en su Georgia natal, pero tuvo tiempo de escribir dos novelas y treinta y dos relatos breves.

Todos ellos están recogidos en la preciosa edición de Tusquets. Todos ellos hablan de personajes rotos que en algún momento encuentran un rayo de luz ("escribo para un auditorio que no sabe lo que es la gracia y que no la reconoce cuando la ve"), una esperanza o una redención.

Era un alivio quitar las migas de la mesa. Quitar las migas de la mesa le daba tiempo para pensar, y, si la señorita Willerton debía escribir un relato, antes tenía que pensarlo. Casi siempre pensaba mejor sentada delante de la máquina de escribir, pero por el momento tendría que conformarse con lo que había.

Cuentos completos

Cuentos completosFlannery O’ConnorTapa blanda. 848 páginas. DeBolsillo.Comprar

Catedral, de Raymond Carver

Aunque sea menos conocido que que Faulkner, Hemingway, McCarthy o Roth, Raymond Carver es ya, por derecho propio, uno de los grandes escritores norteamericanos del siglo XX.

Lo han querido etiquetar como el creador y el máximo representante del llamado realismo sucio, un género basado en el minimalismo estilístico, la ausencia de metáforas, la realidad descarnada y los personajes –casi siempre perdedores– sacados de la clase media u obrera. Pero Carver es más que eso.

El pájaro avanzó un poco hacia adelante. Luego volvió la cabeza a un lado y se puso en tensión. No nos quitaba de encima los ojos, brillantes y frenéticos. Tenía la cola levantada, y era como un abanico enorme abriéndose y cerrándose. En aquella cola relucían todos los colores del arco iris.

Su vida desarraigada y una relación destructiva con el alcohol facilitaron el cómodo etiquetado de los editores y los críticos. Carver acabó siendo sinónimo de oscuridad, angustia, claustrofobia. Pero sus cuentos, cuando se leen bien, dejan retazos de luz y de poesía.

Suben muy arriba. Muy alto. Hacia el cielo. Algunas son tan grandes que han de tener apoyo. Para sostenerlas, por decirlo así. El apoyo se llama arbotante. Me recuerdan a los viaductos, no sé por qué. Pero quizá tampoco sepa usted lo que son los viaductos. A veces, las catedrales tienen demonios y cosas así en la fachada. En ocasiones, caballeros y damas. No me pregunte por qué.

Carver escribió decenas de cuentos excelentes y entre ellos se encuentra uno de los mejores, de los más hermosos, que se han escrito: el que cierra y da nombre a este volumen: Catedral.

Catedral

CatedralRaymond CarverTapa blanda. 240 páginas. Editorial Anagrama.Comprar

Cuentos completos, de Antón Chejov

Llegamos una de las cumbres más altas del relato corto. El ruso Antón Chejov, autor de obras de teatro universales como La gaviota o El jardín de los cerezos (disponible en esta excelente edición de Cátedra), fue también un excelso narrador, aunque en España, hasta hace pocos años, conocíamos sólo un pequeño ramillete de cuentos, una selección cerrada que iba, de edición en edición, paseándose por los mismos cuentos.

Todo eso cambió en 2017, gracias a la maravillosa edición publicada por Páginas de Espuma. Nada menos que cuatro volúmenes y mil doscientas páginas de cuentos chejovianos. No falta ninguno y todos han sido minuciosamente traducidos y preparados para su disfrute.

El pueblo era pequeño, peor que una aldea, y en él vivían apenas unos ancianos que morían tan de tarde en tarde que hasta resultaba enojoso. En el hospital y en la prisión había muy poca necesidad de ataúdes. En una palabra, los asuntos marchaban mal. Si Yákov Ivánov fuera fabricante de ataúdes en una ciudad de provincias, probablemente tendría casa propia y recibiría tratamiento de señor, mientras que en ese villorrio le llamaban simplemente Yákov.

El mejor Chejov, de quien en su día ya recogimos sus inolvidables consejos para escritores, en una edición por fin a su altura. Ya no hay excusa.

Cuentos completos

Cuentos completosAntón P. ChéjovTapa dura. 1208 páginas. Páginas de espuma.Comprar

Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin

Curioso fenómeno el de Lucia Brown Berlin, escritora norteamericana de vida tormentosa a la que el mundo ha conocido de forma póstuma.

Escribió decenas de cuentos brillantes a lo largo de toda una vida en la que pasó todo tipo de penalidades. Practicó la autoficción cuando el término todavía no se había inventado y mucho menos puesto de moda.

Derrochó un brillante y excepcional estilo narrativo, y pese a todo, sólo la hemos conocido cuando, en 2015, se publicó de forma póstuma un compendio de sus cuentos llamado Manual para mujeres de la limpieza.

Ojalá hubiera un autobús al vertedero. Íbamos allí cuando añorábamos Nuevo México. Es un lugar inhóspito y ventoso, y las gaviotas planean como los chotacabras del desierto al anochecer. Allá donde mires, se ve el cielo. Los camiones de basura retumban por las carreteras entre vaharadas de polvo. Dinosaurios grises.

Dice el también escritor, y amigo de la autora, Stephen Emerson, que la escritura de Lucia tiene nervio: "Cuando pienso en ella imagino a un maestro de la percusión tras una batería enorme, tocando con ambas manos mientras controla los pedales con los dos pies". En sus cuentos pasan muchas cosas y casi siempre pasan a la vez. La vida se desborda pero en el camino nos deja frases que terminan colgando para siempre de nuestra memoria:

¿Qué es el matrimonio, a fin de cuentas? Nunca lo he sabido muy bien. Y ahora es la muerte lo que no entiendo.

Manual para mujeres de la limpieza

Manual para mujeres de la limpiezaLucia BerlinTapa blanda. 432 páginas. Alfaguara.Comprar

Cuentos inolvidables según Julio Cortázar

Julio Cortázar fue un excelente cuentista, y sus cuentos son además ejercicios literarios verdaderamente prodigiosos. Son extraordinariamente abundantes y están disponibles en un doble volúmen que es una más de nuestras recomendacinoes.

Pero estos cuentos inolvidables no son de Julio Cortázar sino según Julio Cortázar. Lo que aquí se recoge no son sus cuentos sino los cuentos que él consideraba los mejores y citaba continuamente en todas sus conferencias. En realidad este volumen, extraño y excelente, lo podríamos haber incluido al principio de este artículo y olvidarnos de todo lo demás.

Es plausible suponer que si Julio Cortázar decidió no cerrar la lista de cuentos inolvidables que enunció en su conferencia "Algunos aspectos del cuento" ("y así podría seguir y seguir…"), fue porque sabía que las listas entrañan provisionalidad, y un lector abierto a las novedades en casi todos los géneros no iba a atarse al compromiso de una nómina excluyente.

No es la lista de favoritos de un aficionado. Cortázar, además de un gran escritor, fue un destacado teórico de la literatura, hasta el punto de que algunas de sus clases terminaron por ser publicadas y siguen siendo una referencia.

Los cuentos inolvidables contienen lo siguiente:

  • "El puente sobre el río del Búho" de Ambroce Bierce
  • "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" de Jorge Luis Borges
  • "Un recuerdo navideño" de Truman Capote
  • "Conejos blancos" de Eleonora Carrington
  • "La casa inundada" de Felisberto Hernández
  • "Éxtasis" de Katherine Masfield
  • "Un sueño realizado" de Juan Carlos Onetti
  • "William Wilson" de Edgar Allán Poe
  • "La muerte de Iván Ilich" de León Tolstoi.

El libro en papel es cada vez más escaso y pronto estará descatalogado, así que procede darse prisa o comprarlo en versión Kindle.

Cuentos inolvidables

Cuentos inolvidablesVarios autoresTapa blanda. Alfaguara.Comprar

Todos los cuentos, de Gabriel García Márquez

Como de tantos otros grandes escritores, de García Márquez conocemos sobre todo su gran novela, Cien años de soledad. Pero, al igual que ocurre con Roberto Bolaño o Marguerite Yourcenar, por citar sólo un par de autores de lo que ya hemos hablado en este artículo, fue también un prolífico escritor de cuentos.

Podríamos recomendar sus Doce cuentos peregrinos, un volumen que pertenece a su última etapa y que está lleno de cuentos memorables. Pero no merecería la pena, existiendo esta edición que los compila absolutamente todos, los peregrinos, los que hablan de Macondo, los realistas y los fantásticos, como ese maravilloso de Un hombre muy viejo con unas alas muy grandes en el que un ángel altera la vida de una pequeña comunidad.

El padre Gonzaga llegó antes de las siete alarmado por la desproporción de la noticia. A esa hora ya habían acudido curiosos menos frívolos que los del amanecer, y habían hecho toda clase de conjeturas sobre el porvenir del cautivo. Los más simples pensaban que sería nombrado alcalde del mundo. Otros, de espíritu más áspero, suponían que sería ascendido a general de cinco estrellas para que ganara todas las guerras.

Un libro de cuentos perfecto para dejarse llevar por la imaginación de uno de los grandes del siglo XX, para adentrarse en su universo antes de afrontar la lectura de su obra maestra o para completar el recorrido después de haberla leído.

Da igual cuándo lo leas. Te va a encantar.

Todos los cuentos

Todos los cuentosGabriel García MárquezTapa dura. 512 páginas. Random House.Comprar

El hombre ilustrado, de Ray Bradbury

Ray Bradbury fue un gran escritor y también fue un gran amante de los libros. Le gustaban todos los géneros: la poesía, la novela, los cuentos y los ensayos. Leyó todos los que pudo, aprendió todo lo que pudo aprender.

El El hombre ilustrado imagina a un hombre que tiene el cuerpo lleno de tatuajes, pero no tatuajes corrientes sino tatuajes asombrosos y mágicos, y todo el que los contempla no puede evitar que su mente se ilumine con historias que pueden ser fabulosas o terribles, pero siempre vívidas e intensas.

Si en lo mejor de su carrera el Greco hubiese pintado miniaturas, no mayores que tu mano, infinitamente detalladas, con sus colores sulfurosos y sus deformaciones, quizá hubiera utilizado para su arte el cuerpo de este hombre. Los colores ardían en tres dimensiones. Eran como ventanas abiertas a mundos luminosos. Aquí, reunidas en un muro, estaban las más hermosas escenas del universo. El hombre ilustrado era un museo ambulante. No era ésta la obra de esos ordinarios tatuadores de feria que trabajan con tres colores y un aliento que huele a alcohol. Era el trabajo de un genio; una obra vibrante, clara y hermosa.

Ray Bradbury, con esta excusa inicial, lleva al lector de paseo por "La pradera", un cuento tan moderno que parece un capítulo de Black Mirror (pero mejor), en el que una habitación infantil, llena de pantallas y destinada a la realidad virtual, se convierte en una pesadilla. O por un "Caleidoscopio", en el que un astronauta se estrellará sin remisión contra la atmósfera de la Tierra después de que su nave estalle en una terrible explosión:

Mañana por la noche me estrellaré contra la atmósfera de la Tierra. Arderé, y mis cenizas se esparcirán por todos los continentes. Seré útil. Sólo un poco, pero las cenizas son cenizas y se mezclarán con la tierra […] Cuando entre en la atmósfera, arderé como un meteoro. Me pregunto si alguien me verá.

Y entre medias tenemos nuevas visitas a Marte que parecen una continuación de la fabulosa Crónicas marcianas, nuevas reflexiones en torno el eterno conflicto entre el proreso tecnológico y la psicología humana, nuevos viajes por el infinito universo de Bradbury, tan lleno de planetas como de poesía, y nuevos episodios del apocalipsis nuclear que en todos sus libros imaginó como futuro de los terrestres.

Un libro que es fácil de leer pero que contiene una intensidad abrumadora y unas imágenes poderosas, en el que los cuentos, que funcionan a modo de metáforas, condensan los principales amores y preocupaciones de un Bradbury desatado y efervescente. Una maravilla.

Si te gusta, no dejes de leer nuestro artículo dedicado a este "poeta de la ciencia ficción", que es por mérito propio uno de los grandes escritores del siglo XX.

El hombre ilustrado

El hombre ilustradoRay BradburyTapa blanda. 288 páginas. Booket Comprar

Algo alrededor de tu cuello, de Chimamanda Ngozi Adichie

El más reciente de los títulos que aquí incluimos corresponde a una autora en alza, de la que aún se esperan grandes obras pero que ya nos ha dejado una producción literaria brillante. Sobre todo novelas, como Medio sol amarillo o Americanah, una de esas –raras– ocasiones en las que un éxito de ventas se corresponde con una novela de alta calidad, alabada por la crítica.

Chimamanda Ngozi Adichie, autora de un éxito reciente de la literatura feminista, nos ha dejado también un precioso libro de relatos cortos, en buena medida autobiográficos, que, como ella, pasan una y otra vez de Nigeria a Estados Unidos, de Lagos a Boston. Un libro de cuentos iluminador por el que circulan personas que pertenecen a culturas distintas y defienden valores opuestos, pero que, en el fondo, "no son tan diferentes".

Nkem imagina a los habitantes de Benín tallando las máscaras originales hace cuatrocientos años. Obiora le explicó que las utilizaban en las ceremonias reales, las colocaban a ambos lados de su rey para protegerlo y ahuyentar el mal. Sólo podían ser guardianes de la máscara individuos escogidos a propósito, los mismos que se ocupaban de procurar las cabezas humanas frescas que se utilizaban en el entierro de su rey. […] Se imagina, y lo hace por iniciativa propia porque Obiora nunca sugirió que fuera de ese modo, a los orgullosos jóvenes deseando no tener que decapitar a desconocidos para enterrar a su rey, deseando utilizar las máscaras para protegerse a sí mismos también, deseando tener algo que decir.

El New York Times la calificó de "una lectura perfecta para los tiempos que corren", una lectura en ocasiones dura pero siempre optimista, y un acercamiento a África libre tópicos y lugares comunes.

Algo alrededor de tu cuello

Algo alrededor de tu cuelloChimamanda Ngozi AdichieTapa dura. 224 páginas. Random House.Comprar

Cuentos completos, de Franz Kafka

¿Joyce? Trataba de despertarse de la pesadilla de la historia para poder hacer bellos juegos malabares con las palabras. Kafka, en cambio, se despertaba, todos los días, para entrar en esa pesadilla y trataba de escribir sobre ella.

Son palabras de Ricardo Piglia, un reconocido kafkiano que, en su fantástica Respiración artificial, dejó esta perfecta definición de la grandeza del escritor checo, y también de su atribulado estado psicológico.

Es bien sabido que Kafka, poco antes morir, encargó a su amigo Max Brod que se deshiciera, tan rápidamente como le fuera posible, de todos sus escritos. Brod le dijo que así lo haría pero llegado el momento no tuvo arrestros para destruir lo único que le quedaba de su amigo. El mundo nunca le estará suficientemente agradecido.

Sin embargo, la traición de Brod fue un poco más allá. No sólo no tiró nada sino que afrontó un ambicioso proyecto de selección y edición que cambió demasiado algunos cuentos.

Hasta hace algunos años, cuando algunas editoriales alemanas recuperaron los manuscritos originales y los publicaron, no había sido posible leer a Kafka "sin filtros".

Sancho Panza, quien, por lo demás, nunca se ha gloriado de ello, consiguió después de muchos años, en las horas nocturnas, mediante la lectura de una gran cantidad de novelas de caballerías y de bandidos, apartar de sí de tal modo a su demonio, al que posteriormente bautizó con el nombre de Don Quijote, que éste se dedicó a realizar las acciones más locas y absurdas, las cuales, al carecer de un objeto predeterminado, pues éste tendría que haber sido Sancho Panza, no causaron daño a nadie. Sancho Panza, un hombre libre, siguió indiferente, tal vez sólo por cierto sentimiento de responsabilidad, a Don Quijote en sus aventuras y sobre ello sostuvo una gran y útil conversación hasta su final.

Ahora ya sí es posible, y también en español, gracias a la fantástica edición de la editorial Valdemar. Ya podemos leer, en un único y maravilloso libro de cuentos, todas las ficciones cortas (incluida La metamorfosis) de uno de los pocos escritores (junto con Borges) con cuyo nombre la posteridad ha construído un adjetivo.

Cuentos completos

Cuentos completosFranz KafkaTapa dura. 672 páginas. Valdemar.Comprar

Las mil y una noches, de autor anónimo

Y dejamos para el final el clásico de los clásicos, el libro de cuentos del que parten todos los libros de cuentos posteriores. Lo que contiene Las mil y una noches es mucho más, en realidad, que un grupo de cuentos. Estamos ante un monumento de la cultura universal, ante algo que formaría parte, si existiera, del patrimonio mundial de los libros y las historias y la cultura narrativa.

Aquí confluyen cosmogonías, leyendas y fábulas que se pierden en la noche de los tiempos. Aquí han venido a inspirarse autores como Stevenson, Borges y Kafka (y muchos otros que no se atrevieron a reconocerlo). Aquí seguimos volviendo todos, continuamente, aun sin saberlo.

Se me ha contado que cierta vez el halcón apoderóse de un pájaro que el destino le había entregado. El gorrión, que estaba sujeto por sus garras, mientras el halcón volaba decía: «Yo no soy quién para saciar el hambre de un ser como tú. Si tú me devoras, yo constituiré un escaso bocado». El halcón, satisfecho de sí mismo, sonrió, y el gorrión pudo marcharse.

Las mil y una noches está lleno de historias que "nos suenan", lleno de historias dentro de historias, lleno de artefactos narrativos que creemos "modernos". Fue compilado en lengua árabe alrededor del siglo VIII, y en el siglo XIV se le añadió el hilo común de Scheherezade para darle cohesión y un marco que lo uniera. Sin embargo su contenido –sus historias– proviene de un libro persa llamado Hazâr afsâna (mil leyendas), que seguramente los persas tomaron de otro aún más antiguo, proveniente de la India. Es un libro ya sin nacionalidad, un libro de cuentos que nos pertenece a todos y que nos seguirá acompañando.

Y a un clásico como este le corresponde una edición buena, sencilla y sin lujos, de una editorial –y una colección– clásica también: la de Austral Singular. Un libro cómodo, que cuenta con una traducción moderna y una letra clara para disfrutar de este inagotable conjunto de historias.

Las mil y una noches

Las mil y una nochesAnónimoTapa dura. 656 páginas. Austral.Comprar

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